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miércoles, 31 de agosto de 2011

Dejen salir antes de entrar

Estuve planeando unos meses la segunda parte de "Cápsulas bajo tierra" pero finalmente desistí. No tenía ni mucho material, ni mucha calidad... Esto que viene a continuación iba a formar parte de ello (con alguna modificación) y aunque no es que lo considere demasiado bueno, no me disgusta y me parece muy apropiado para el día de hoy.

En nada Septiembre... Eso sólo supone una cosa... Madrid vuelve a ser Madrid. Todos los que se han ido volverán... Madrid lleno de nuevo... En realidad me gusta, sin eso no sería mi Madrid, pero más de uno se merece un bofetón bien dado, y en el Metro más que en ninguna parte.

Yo sé que coger el metro es una actividad emocionante. Comprendo que haya personas que no puedan controlar sus esfínteres ante su llegada. ¿Pero qué necesidad hay de dar hostias para entrar? Gente que se pasa por el forro el salir antes de entrar por no molestarse en entender su sentido. ¡El tren no se va a ir sin ti! ¡Te lo prometo!

Hay quien dirá que esto es para coger sitio. Bien, si para eso me tengo que llevar un empujón, ya veremos si no se le quitan las ganas de sentarse en un tiempo.

Pero es que al otro lado de las puertas pasa lo mismo. Hasta la polla del “¿vas a salir?”. ¿Y a ti que te importa? Nunca lo he preguntado y no me he quedado dentro cuando quería ir fuera, ni he visto/conozco a nadie que le haya pasado.

Sea cual sea el lado, existen las personas que se comportan como si estuvieran en rebajas. No hay que salir o entrar los primeros. Relax amigos, hay Metro para todos.

jueves, 25 de agosto de 2011

Benedict XVI on tour III: the aftermath

Hasta el Martes estuve viendo peregrinos por Madrid. Hoy me siento un superviviente de un holocausto zombi, orgulloso de mi mismo por haber aguantado. Me he quedado con el resquemor de que ninguno se acercara a mí a intentar convertirme... ¡Jo!

A pesar de lo poco que me ha gustado todo el rollo este, nos ha dejado momentos que pasarán a la posteridad:



Es la segunda vez que lo veo, y sigo pensando que la coreografía la traían ensayanda de casa... Y que hay una que está casi pecando con esos bailes. ¡Impura! Pero como tienen inmunidad al llevar la mochila de la Fundación Botín, pues no cuenta. Si yo me pusiera a hacer esto ahora, creo no me lo permitirían...

No se limitaron a cantar en los andenes, dentro de los vagones también. Yo que aprovecho los viajes para estudiar ya que estoy de exámenes, me estuve acordando de su madre, tanto en el cielo como en la tierra.



Da grimilla.

Dejando la "música" aparte, estuvieron los corneados de Pamplona o los 173 intoxicados por mahonesa dejada al sol ¡EN AGOSTO! Que pobrecillos ambos grupos... Pero el sentido común de los que dejaron los bocadillos al sol todavía lo están buscando.

No todo fue gracioso, y si no que se lo digan a aquellos contra los que la policía cargó. Nuevamente, nuestros cuerpos de seguridad nacionales hicieron gala de lo que mejor saben hacer, y a sabiendas de lo que hacen como demuestran sus foros.

Claro, que ya encargaron algunos de hacer olvidar esta violencia sustituyéndola con otra. Yo lo siento, pero lo del látigo me ha superado como para siquiera intentar buscar un comentario ingenioso.

Sé que me he dejado cosas, pero esperemos no tener que volver a recordarlas en muchos muchos años...

viernes, 2 de julio de 2010

El día en el que el Metro cerró II

Sí, ya sé que volvió a abrir, con servicios mínimos, pero está escrito del Miércoles (con ciertos retoques posteriores) y no pude publicarlo antes.

Llevamos sobreviviendo demasiado tiempo gracias a la organización (o falta de) de unos pocos. Sabíamos que esta situación podía explotar de un momento a otro y en Madrid lo hizo.

¿Cuánto tiempo hemos estado escuchando quejas y quejándonos? Alguien tenía que tomar la iniciativa. Aunque a muchos se les llene la boca poniéndose en contra de la huelga (y alguna hasta quiera reformarla con sabe dios que intenciones) y además los empleados de Metro se estén representando a ellos mismos, esto refleja la situación de muchos, estamos hartos.

La mayoría no conoce el porqué de la huelga. Hablan de que si les han bajado el sueldo porque son funcionarios pero sin mucha idea. De primeras, los empleados de Metro no son funcionarios, ya que no son empleados del estado, o de ninguna comunidad, si no de la empresa Metro, la cual ya puede recibir dinero de la comunidad y demás, pero es una empresa privada. Sobre la bajada, lo que ha ocurrido no es sólo una bajada del 5 % del sueldo, que ya es importante, si no que esto es una medida ilegal que no respeta el convenio en vigor, que como mucho permite una bajada del 2,15. Partiendo de esta base la queja es legítima. Ahora bien, habiendo tantas cosas de donde recortar, esta (como otras en general) no tendría que haber sido tocada.

¿Es la huelga la mejor medida? Es una faena sí, pero teniendo en cuenta que el objetivo es volver a como estaban antes, respetando el convenio que tan alegremente se han saltado, y abiertamente, si alguien conoce algo mejor que lo proponga.

¿Y qué hay de los servicios mínimos? Ateniéndonos a las leyes, es ilegal no prestar el 50 % (en caso específico de Metro), como se ha hecho Lunes, Jueves y Viernes. Si comparamos estos días con el Martes o Miércoles, podemos observar que medida tuvo más eficacia. Los servicios mínimos actuales no permiten una huelga con repercusiones reales.

A todo esto hay que unir dos figuras claves, las de los piquetes y su contrapartida, los esquiroles. Sobre la coacción de los primeros a los segundos, depende de la fuente donde te informes. Ha habido heridos a causa de los piquetes, ¿pero se puede asegurar quién comenzó los altercados? Aún así, en ningún caso defiendo la violencia empleada por unos o por otros.

Sobre los esquiroles surge una pregunta, y es que si la huelga consigue sus propositos, ¿irán a recursos humanos a pedir que les bajen ese 5 % del sueldo?

Se está cuestionando el respeto para con los ciudadanos que se emana desde Metro. También su validez porque resulta que ser valido se mide en lo bien o mal que pases por el aro. La huelga está siendo realizada por trabajadores, pero no ha sido provocada por ellos.

También se comenta que de qué se quejan ya que tienen un buen sueldo, dando cifras de que si cobran 30000 € al año. Siendo sincero, no sé lo que cobran, si es más o menos, pero sé que nadie se hace rico trabajando en el Metro. También que es una profesión, siendo maquinista, que daña los ojos y los oídos por lo que entraña cierto "riesgo". En todo caso, como cobran más que otros (que ya digo, se está diciendo, no hablo sobre seguro) tienen que resignarse a ganar la misma mierda que los demás, o por lo menos eso insinúan los que se quejan.

Corren tiempos de crisis y por eso ocurre esto. ¿Pero la crisis es para rodos? Existen pensiones vitalicias sólo por jurar el cargo a prueba de problemas económicos por poner un ejemplo. Si piensas que no se deberían quejar porque ahora no se puede hacer otra cosa, piénsalo dos veces. No están haciendo más de lo que deberíamos hacer todos, sólo que ellos pueden llamar la atención más que otros.

martes, 29 de junio de 2010

El día en el que el Metro cerró

Días como hoy afilan mis dedos y mi lengua. Descubres más a las personas y haces cosas que de otra forma no harías.


La ironía de uno de los lemas de Metro ha hecho de Madrid una ciudad diferente. Aunque no ha sido la primera vez, el 29 de Junio va a quedar en nuestras mentes como el día en el que el Metro de Madrid cerró, aunque a estas alturas parece que no sólo nos acordaremos de hoy.

Como todos los que tienen que cogerlo de manera regular, yo también he tenido que cambiar el destino. He andado desde las 14:00 a las 14:30 para llegar a la boca de cercanías más cercana y así llegar a currar. Y desde entonces, trabajo mezclado con charlas sobre si tienen o no razón por hacer la huelga, discutiendo la legalidad de la ausencia de los servicios mínimos... Todo en un ambiente extraño, Madrid no funciona sin Metro.

Pasando por sitios por los que no suelo estar a ciertas horas, ves otras cosas. Cincuenta personas en traje con identificadores del lugar donde trabajan despierta la ira de uno, pensando en que a ellos esto no les ha afectado. Observando las colas en las marquesinas de autobús y como dentro de ellos afloraba la claustrofobia. En definitiva y como he escrito varias veces, parecía otro lugar completamente diferente.

Pero la huelga no ha sido ininterrumpida durante todo el día, sólo que la gente no se ha dado cuenta. De ocho y media a diez y cuarto aproximadamente todo daba igual porque unos chavales de rojo jugaban contra otros de otro color. Ellos no son unos privilegiados, ellos no viven como dios, y si ellos se pusieran en huelga, transformarían mucho más la ciudad entera. Si tienen más razón o menos para hacer la huelga no puedo ser yo el que lo juzgue aunque tenga mi opinión al respecto, pero lo que no puedo entender es que durante cerca de dos horas, el mundo se pare alrededor de una pelota, aunque lo que estés viviendo fuera sea algo importante.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Cápsulas bajo tierra - Final de trayecto

Y aquí está, el final de "Cápsulas bajo tierra". Primera serie del blog que llega a su fin. Han sido ocho meses y medio desde el primer capítulo, hasta este, el décimo. Pero esto sólo será un hasta luego, de esta saldrán dos proyectos paralelos, uno en la misma línea y otro algo más ambicioso para el año que viene. Por el momento, hemos llegado a la última parada hasta que el servicio comience de nuevo. ¡Disfrutadlo!

En el fondo, el Metro, fue creado con la intención de que el pueblo estuviera más unido. Uno pensaba, si los metes bajo tierra durante treinta minutos, por cojones se tienen que acabar relacionando, y a veces eso ocurre. Usar el metro a la misma hora significa ver a las mismas personas todos los días. Terminas cogiendo cariño a gente con la que nunca has hablado y con algunos te preguntas que les habrá pasado si no los ves en varios días.

Pensamos que todos los que se montan son unos asociales, pero es que nadie tiene en cuenta ciertos detalles. Existen varias formas de insinuar que quieren hacerse amigos tuyos. Están aquellos que te miran fijamente sin que sepas el porqué. Los que quieren colaborar con tu lectura y no quitan ojo de tu libro/periódico...

Son muchas horas las que me paso dentro de vagones y he visto cosas que no creeríais. Desde dos tíos vestidos de piratas recitando "La canción del pirata" y luchando con patatas, hasta una persona cortándose las uñas de los pies. He llegado a descubrir que sirve para medir distancias. Es más, calculé que en Madrid algo está lejos si está a más de media hora en Metro.

He vivido la huelga del personal de limpieza de hace unos años y he sobrevivido. También la de maquinistas con los andenes a rebosar. Aquí sigo a pesar del cierre de la estación de al lado de mi casa este verano a causa de las obras. He generado una relación quid pro quo con el calor infernal en verano. Conté los escalones que hay desde el andén de la línea 6 hasta cualquier salida de Cuatro Caminos. Me ha pitado un maquinista por envidia...

Pero todas estas experiencias no superan la más importante, ya que yo he trabajado para el Metro. Quien dice trabajar para ellos, dice hacerlo para una subcontrata. ¿Habéis visto alguna vez uno de esos tíos en un andén con cara de estresado (o pringao), carpeta, y con un contador en una mano? Yo he sido uno de ellos. Metro me dio mi primer trabajo y con ellos coticé mis tres primeros días. Esa experiencia me hizo conocer las lejanas tierras de Rivas Vaciamadrid.

Y así podría seguir, tras varias estaciones y transbordos. Viajes hasta los finales de línea y saltos a los tornos. Desde pequeño cogiendo el Metro en Ópera hasta ahora trabajando en Chamartín yendo en él todos los días. El recorrido nunca acaba en el final de trayecto, continúa en otra línea.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Cápsulas bajo tierra - Las taquillas

Novena entrega de esta serie. Os lo anuncié en la anterior, y es que esto llega a su fin, exactamente en la número diez, "Cápsulas bajo tierra" dirá adiós. Como siempre, espero que disfrutéis lo que a continuación viene.

Hay un grupo de personas que bajo tierra, cumplen una función vital, las personas que atienden en las taquillas. Por ellas tienen que pasar, en algún momento, todos los viajeros.

Tras arduas investigaciones, he descubierto, que los taquilleros no saben hablar. Alguien, alguna vez en su vida, ha intercambiado alguna palabra con ellas? Tú las dejas el dinero y con su sexto sentido saben lo que quieres, no hace falta que lo especifiques. En el caso de dejar el abono para que te lo renueven, no piensan hacerlo hasta que no vean el dinero por adelantado, no vaya a ser que alguien sea tan sumamente malvado para pedirlo y salir corriendo...

Mi teoría sobre que no saben hablar terminó evolucionando a que en realidad no pueden. Se ha visto en los últimos años una mutación de muchos de ellos a máquinas. Cada vez son más las estaciones que no cuentan con taquillas, si no con un número ilimitado de máquinas que te dan el billete. Siempre queda algún taquillero para no perder el contacto "humano", pero en breve también evolucionará a su nuevo estado.

Y así, hasta que a la una y media de la noche sale el último metro. Y cerrará cuando lleguemos al...

domingo, 11 de octubre de 2009

Cápsulas bajo tierra - Servicios especiales

No es que esta serie tenga mucho éxito, pero yo la tengo mucho cariño. Por desgracia para mi, ya está llegando a su fin, que probablemente sea durante el próximo mes. Sólo espero que los últimos escritos tengan más éxito que los primeros, es decir, algo :P.

Las obras en Madrid son parte de su paisaje, y bajo tierra no iban a ser una excepción. Cada cierto tiempo y normalmente en verano, parte de las estaciones cierran por obras, pero eso no deja aislado ciertos barrios, ni mucho menos, porque entonces en colaboración con la otra gran organización de transportes de la capital, la archiconocida EMT, ponen en conjunto... Los Servicios Especiales!

Los Servicios Especiales (a partir de ahora SE), cuyo nombre recuerda más a un cuerpo policial que a otra cosa, sustituyen las paradas de Metro por paradas de autobús. Allá donde hay una parada en obras, un SE llegará para restablecer el orden y la ley. Pero claro, compara un grupo de cuatro o seis vagones frente a un autobús. El resultado suele ser que los SE se asemejan más a una lata de conservas que a parte del transporte público, que en vez de estar en aceite, está en el sudor de los viajeros apelotonados. Cuenta la leyenda que el origen del Tetris surgió al ver como se llenaba uno de estos autobuses en hora punta.

Finalmente, y tras un viaje más largo del que uno hará en el metro, llegas a tu estación para continuar el viaje en un vagón. Oh vaya! Si aún tienes que pasar los tornos!

lunes, 21 de septiembre de 2009

Cápsulas bajo tierra - Fuerzas de seguridad

Quién no se ha sentido inseguro en el Metro? Es entrar en una estación y todos nuestro vello se eriza. La Comunidad, que está en todo, incluyó en el catálogo de personas que te puedes encontrar en el suburbano miembros de la seguridad privada, humanos con poderes especiales. Bueno, poderes no, son como Batman. Si Batman, un tipo imponente, de músculos encima de los músculos, de abdomen perfecto, llevaba todo tipo de inventos en su cinturón, imaginaos lo que puede llevar uno de estos.

En realidad los celadores del Metro están para una función muy importante: adornar. Sí, a veces persiguen a alguien que ha saltado los tornos, pero debido a su grandiosa forma física, no suelen ganar la carrera. En los últimos tiempos, a este elemento decorativo uniformado, se le ha añadido un compañero, un perro con bozal. Se comentaba que eran perros anti-droga, pero creo que son juguetes de entretenimiento de los seguratas para que tengan algo que hacer mientras están ahí.

No hay mucho más que decir sobre estas figuras de aspecto rubenesco, salvo que también cumplen el cometido de indicarte que tienes que hacer si tu estación favorita está en obras. Tendrás que salir del Metro y acceder a los...

martes, 8 de septiembre de 2009

Cápsulas bajo tierra - Las escaleras mecánicas

Los trenes, comparados con otras cosas, son máquinas precisas sacadas de un lejano futuro. Para olvidarnos de los fallos de los trenes tendríamos, una parte vital de toda estación de Metro, las escaleras mecánicas.

Yo, consumado viajero del Metro, mantengo la teoría de que están hechas de cartón piedra pintado en tonalidades plateadas. Vas tu tan feliz por la mañana a coger el metro, andando por los pasillos tras pasar el abono, billete o lo que sea y... Oh!!! Vas a tener que bajar andando porque las escaleras OTRA VEZ se han estropeado!!! Yo para solucionar este problema, propongo al ministro de Educación que desarrolle una nueva licenciatura llamada “Técnicas y desarrollos de una escalera del Metro de Madrid”. En ella se podría estudiar aparte de cómo fabricar una para que funcione más de dos semanas seguidas, cursos de formación para usuarios: por ejemplo, se vería que lo mejor sería construirlas más anchas, con el propósito de que en vez de dos grupos en ellas, haya tres:

- Los que se paran y dejen que les lleve la escalera
- Los que las van subiendo
- Para las personas que quieren subirlas pero tienen una persona con ganas de hacer sufrir, que no se mueve y no te piensa dejar pasar

Pero en el fondo, si las escaleras funcionan tres de cada cuatro días, es porque la comunidad nos quiere en forma preparándonos para Madrid 2016, ya que el ayuntamiento tiene una corazonada, porque lo que es yo... Esto se aplica para todos menos para los únicos miembros del Metro que deberían tener una mínima presencia física imponente y no la tienen... Próximamente...

martes, 4 de agosto de 2009

Cápsulas bajo tierra - Qué llega el tren!

Coger el metro es de lo más sencillo en Madrid con los cartelitos en las estaciones que avisan cuanto tiempo va a tardar. Salvo que estemos bajando tranquilamente por la escaleras y oígamos que algo llega al andén, entonces el Usain Bolt que todos llevamos dentro se manifiesta... Para que al final sea el tren del andén contrario.

Pero imaginad que esta vez hemos llegado de sobra al andén, da igual! Siempre puede pasar algo... “Atención atención! Por avería en línea... El servicio no se prestará con normalidad...”. Nuestros corazones palpitan a ritmo acelerado cuando la megafonía va a decir cualquier cosa. Rezamos a nuestros santos particulares pidiendo que nos vayan a avisar de la nueva estación que van a cerrar por obras en vez de que nos digan que nuestro tren se retrasará quince minutos más. Y es que uno se para a pensar de que están hechos los trenes para que más de una vez por semana algo deje de funcionar.

Pero si nos parece que los trenes se estropean mucho, es que no hemos pensado en otras cosas...

viernes, 19 de junio de 2009

Cápsulas bajo tierra - Los vagones

Donde está el ambiente del Metro es dentro de los vagones. Coged el Metro un Viernes a partir de las 11 de la noche. Descubriréis que aquellas barras que pensabáis que eran para agarrarse y no caerse sirven para hacer dominadas, colgarse sin ningún proposito, balancearse, balancearse y dar una patada a alguien... Aprovecho para reivindicar que días como esos los vagones tendrían que tener posavasos.

Y es que meterte en uno es como atravesar el armario de Narnia, sólo que no sabes lo que vas a encontrar. Los vagones son como las personas, las hay de todos los tipos. Destaquemos algunos:

- Vagón aromático: este se suele encontrar a horas puntas, atestado de personas y con aromas variados.
- Vagón musical: dicese del vagón con su propia banda de música. Los hay que tienen un tipo con un acordeón, un dúo compuesto de guitarra y una flauta de pan... En navidades yo he encontrado una persona cantando villancicos. Todas las bandas van equipadas por un gran bafle y un mp3 para poner música de fondo.
- Vagón sauna: en verano, Metro de Madrid convierte los vagones en saunas para nuestro disfrute y beneficio así como para llevar mejor el calor exterior. En contraposición a esto, está el vagón congelador, el cual es una cámara frigorífica con asientos.

Pero claro... Para que ocurra todo esto, antes tendremos que coger un tren.

domingo, 14 de junio de 2009

Cápsulas bajo tierra - Relaciones íntimas

Se han dado casos de personas que han ligado en el Metro, yo sin ir más lejos (esto daría para hablar largo y tendido), pero las relaciones bajo tierra nunca terminan bien. Hay que tener una cosa muy clara, el Metro no se inventó para hacer amigos, más bien todo lo contrario. El entrar en un vagón supone un cambio de caracter radical si uno va solo... El autismo interior aflora en nosotros. Ir acompañado en un vagón en el que todo el mundo va solo supone ser el centro de atención ya que los vagones gozan de una perfecta acústica.

Si hay personas que saben relacionarse. Hay frases recurrentes como "vas a salir?", "-inserte frase de reggeaton aquí-" del puto móvil con el altavoz puesto (que algún día alguien se va a tragar) o una que me encanta cuando ya se está en marcha "este tren va para...?".

Pero si uno va solo, sin libro, ni música, y la gente prefiere empujarte para salir en vez de preguntarte, el Metro te ofrece una alternativa: habéis mirado alguna vez durante más de cinco segundos el gotelé? Con el suelo del vagón sólo necesitáis dos y tendréis formas de exquisita belleza delante vuestra. Qué tendrán esos redondeles negros que desvían todas las miradas?

Y es que dentro de los vagones puede pasar cualquier cosa.

viernes, 27 de marzo de 2009

Cápsulas bajo tierra - El espíritu de supervivencia

Una vez te encuentras dentro de un vagón, tu espíritu de supervivencia se activa. Sabes dónde te has metido y sabes que tienes que llegar vivo a tu destino... Cueste lo que cueste. Y si eso implica soltar un codazo a ese tío que a buenas con la naturaleza ha tenido no ducharse esa mañana, tú se lo sueltas. Nadie va a impedir que cojamos nuestra pequeña parcela con aire para respirar.

Los sitios libres son artículos codiciados. El sitio te mira, tú le miras a él, y aunque hayas estado trabajando ocho horas sentado, sabes que le vas a ser fiel. Pero... El asiento te será fiel a ti? Qué ocurre cuándo dos o más personas también compiten por su amor? No nos peleamos abiertamente, sólo fijamos el objetivo e intentamos llegar antes que el contrario. Pero no queremos cualquier sitio, si puede ser el de una esquina mejor. Casos se han dado de personas que para sentarse en una esquina han ido de punta a punta teniendo asientos libres por todos los demás bancos. Si ya el sitio, además de en una esquina, tiene el sitio de al lado también libre, nos decantaremos por él.

El Metro aflora nuestros sentimientos más extrovertidos.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Cápsulas bajo tierra - Introducción

Lo he dicho en muchas ocasiones, y es que a mi me gusta mucho mi Madrid. Soy como un protagonista de un anuncio de compresas "sun sun sun... a qué huele el tráfico? ... Me gusta ser madrileño" Y es que es cierto, Madrid, para mi, es genial. Tiene de todo, lo que quieras, cuándo quieras y cómo quieras. Sin embargo, no todo puede ser perfecto en la Ilustre Villa de Madrid. Cuando hay algo tan tan bueno, para equilibrar las energías cósmicas, se tiene que crear algo para compensarlo. Señoras y señores, así nació el Metro de Madrid.

Habría que comenzar hablando de sus usuarios. Cuando uno no es madrileño, incluso siéndolo, cuesta acostumbrarse a su ambiente. Hay que entender el contenido de un vagón como una reunión de la O.N.U.. Madrid es una ciudad muy cosmopolita y eso lo demuestran sus gentes, haciendo que cuando uno entre en el tren piense en un anuncio de Benetton.

No es que a mi nada de esto me importe, ya que además, cuando entramos en un vagón, todos somos iguales.